Reflejo de dos ríos

PORMA-CURUEÑO

Lo primero que aprenden las aguas del Porma y el Curueño allá dentro en el silencio oscuro de la tierra es el calendario blanco de la nieve.
Luego aprenden también el mapa de las montañas, que es un mapa tan antiguo que ya lo traen, como el del fuego y el del aire, dibujado en la corteza del recuerdo, con las veredas borradas de los pastores, y los rasguños de las torrenteras, y las aristas y agujas afiladas que suben a las crestas donde trisca el rebeco y se vuelve azul el aire.

Y comprenden muy pronto, en cuanto ensayan las primeras estrofas cantarinas en el regazo del manantial, cuál es su misión: guardar en la memoria eso que acaban de aprender, el calendario de la nieve y el mapa de las montañas, y llevarlo valle abajo por el mundo hasta las orillas del mar.
Acaban de nacer ahí escondidas bajo una piedra entre la hierba y ya su destino es marchar, correr… y llegar.
Que no hay ninguna fuente que no lleve sus aguas a morir en la corriente.
La corriente menuda de los regatos que se afanan por dejar constancia de su paso fugitivo trazando un hilo de cristal entre la maleza.
La corriente bulliciosa y juguetona de los arroyos que recogen entre risas las aguas de los montes y las bajan a toda prisa al fondo del valle.
Y en el valle, el río que conduce con desvelo y solicitud su pequeño caudal y acompaña con su música el trajín de la carretera.


       Reflejo de dos Ríos: Porma-Curueño. Toni Mellado, Junio 2017

Ya no se van a separar y, mientras ella cuenta los kilómetros a toda velocidad, él discurre con paciencia y mansedumbre como un viajero curioso al que todo le llama la atención.
Esa sombra, por ejemplo, que se asoma y se asombra y se inquieta acaso al ver su imagen reflejada, fugitiva también y frágil y fugaz.
Ese desconocido objeto de metal brillante que él no sabe que es su reflejo y representa su perfil y el trazado de su curso: la sugestiva y simbólica escultura de Mariano Gutiérrez.
Enseguida un ligero salto, un ensayo de acrobacia, una ágil cabriola y una breve pausa en el remanso del pozo antes de reanudar su marcha.
Le da tiempo luego deslizándose perezoso de cumplir sus obligaciones: dar conversación a cualquiera que se acerque, traer sosiego y frescor a sus márgenes, pintar de verde los prados colindantes, servir de espejo al cielo y a las nubes, aleccionar a los árboles y pájaros del contorno sobre el carácter fugitivo y presuroso de toda vida y correr sin detenerse un instante en busca de otro río que le haga compañía en el largo viaje que le espera.

Llega el río Porma

Porma y Curueño ya juntos en Ambasaguas

Llega el río Curueño

¿Cuál de los dos, el Curueño o el Porma, será el que vierta su caudal en el otro?
¿Se mezclarán las aguas de los dos ríos cuando se encuentren o permanecerán unidas sin revolverse las unas con las otras? ¿Discurrirán las del Porma bien juntas y apretadas por un lado del lecho y las del Curueño lo mismo por el otro, atentas a no perderse de vista ni un momento?

 Punto donde el río Porma, que prosigue aguas abajo, justo recibe al río Curueño

Pero ni siquiera tienen tiempo de pensarlo, porque se van, se van sin prisa como un camino que se moviera estando quieto, se van murmurando los nombres de la nieve y la montaña, se van con la luz y el son del valle, y los ecos de su canción que suena a despedida se quedan prendidos en los juncos y los sauces y los chopos recién verdecidos de la orilla, y de su paso son testigos mudos las ramas secas y los troncos caídos que a lo mejor de buena gana las acompañarían en su viaje hacia el sueño azul del mar.

Mapa del Curueño

Puentes antiguos de la Calzada de la Vegarada

La Mata de la Bérbula. Autor y acompañantes frente a la casa de Julio

 Mariano Gutiérrez, de Los Ajos, escultor. Texto de David Fdez. Villarroel.